lunes, 15 de agosto de 2011

Capítulo III: En el bar

“Pensé que no vendrías,” dijo ella.
“No llevo reloj ni celular por eso no tengo conciencia del tiempo, perdón” dijo Hernán.
Si lo sabría ella.  ‘Como si no llevar un reloj fuera una manera de estar en contra del sistema’ pensaba. Aún así, esa actitud era lo que la atraía. Viendo que anochecía, decidieron ir a cenar a un bar de la zona.
Distintos cuadros surrealistas formaban parte de la decoración de aquel bar. ’Arte le dicen’ pensaba Mercedes. Quizás su ignorancia le impedía ver más allá de aquellos garabatos. Para romper el hielo su pensamiento tomó su voz.
‘Mirá esos cuadros…’Arte le dicen'’
Me parecen interesantes, hay que tener una mirada más aguda para valorarlos realmente. La gente está acostumbrado a lo concreto, a mi me parece más interesante lo abstracto, lo intangible.” Señaló Hernán.
¿Para qué habrá dicho eso? Sin dudas había comenzado con el pie izquierdo. La noche era larga y sería mejor que cambiara el rumbo.
-Cambiando de tema, ¿Qué estudias?-
‘Ciencias políticas. Siempre estuve interesado en el área, en mi casa siempre se hablaba de política así que de alguna manera me influyó. Ahora estoy militando y soy de ir a las marchas estudiantiles y hacer los carteles y esas cosas…’
‘Mirá vos, yo siempre fui ajena a la política, de hecho siempre fue motivo de discusión en las cenas familiares, así que prefiero evitar el tema’
‘Claro, igual implícitamente tenés ideologías’ argumentó Martín
‘Y sí. ¿En qué partido militás?- curioseó Mercedes
‘En el Partido Humanista’
‘Uh’ pensó Mercedes. En su mente siempre imaginaba situaciones y  en ese momento se le vino la imagen del encuentro de Martín y los padres de ella. Sobre todo por su padre. Siempre blasfemando contra los estudiantes militantes que se dedican a ‘perder el tiempo y no estudiar’ y se ‘dejan lavar el cerebro por políticas pseudo-progresistas ’. Así se imaginaba la situación y se empezaban a formar los primeros obstáculos.
Pasaron por diversos tópicos desde la música, ideas de viajes, hasta que llegaron a donde ella más quería pero que también temía…su situación sentimental.
‘Y decime, Mecha, ¿Estás en algo vos?’
‘¿A qué te referís?’ preguntó ella.
‘¿Soltera, de novia…casada, viuda?’ bromeó Hernán
‘Ah, nada, sola’
‘Ah’
‘¿Por?’
‘Nada, preguntaba’
‘¿Y vos?
Fueron unos pocos segundos que tardó en responder Hernán pero para ella fueron siglos. Le latía el corazón como nunca antes. Hernán tomó un poco de agua y le dijo:
‘También’
‘¿También qué?’
‘Solo… ¿Vos estuviste de novia?’ preguntó Hernán
‘Novia formalmente, nunca. Quizás porque nunca encontré a nadie que valiera la pena. No me va eso de ponerse de novia a las 2 semanas o 2 meses de conocer a alguien que sé yo soy medio rara' respondió ella
‘Claro, es verdad. Hay gente que dos semanas se conocen y empiezan con el cliché del noviazgo...¡Como si hace meses que estuvieran!

Lo que no sabía Mercedes es que en un futuro esas palabras la condenarían. Siguieron hablando hasta que se dio cuenta de lo tarde que se le había hecho. Se despidieron y prometieron volverse a ver.


(Continuará)


Escrito por @AnImaginaryBoy