viernes, 19 de agosto de 2011

Capítulo VII: Ahora después...

Encendió un cigarro y se puso a caminar sin destino alguno. Su cabeza daba vueltas, sentía rabia pero no sabía si por él o por ella misma. ‘¿Qué hago ahora? Ya fue, no pasa nada, lo borro de mi vida, no vale la pena’; ‘Encima por Irene, ¡Justo Irene!, qué suerte tengo de interesarme por alguien que gusta de mi mejor amiga’ En su soliloquio permanente lo único que encontraba eran dudas y nerviosismo. Tenía un nudo en la garganta, tantas cosas por decir…

No sabía a dónde ir. Se tomó el primer colectivo que vio y bajaría en la terminal. Era una noche hermosa en Buenos Aires, a pesar de los hechos y las desventuras por las cuales Mercedes había pasado. En el asiento opuesto a ella, una pareja se sentaba y se hacían promesas de amor a la luz de la luna. Susurraban sueños y frases ajenas que fueron alguna vez pronunciadas por muchas generaciones anteriores. ‘Me dan asco, ojalá terminen mal’ pensaba con cierto rencor. Para sentirse aún más paranoica, de fondo se escuchaba una canción que repetía con cierto aire de superación ‘No tengo razones para sufrir, tampoco alguien a quien amar’. ’La historia de mi vida’ pensaba.
  A medida que avanzaban, el colectivo iba quedando vacío hasta que quedaron sólo ella y un muchacho.
‘Acá termina’ dijo el chofer.
‘¿En dónde estamos?’
‘En la Costanera’ le respondió el joven.
Caminó por la Costanera y se sentó mirando al río. Era empezar a escribir aquel presente en pretérito imperfecto. Se quedó unos cuantos minutos mirando a la nada. A unos metros se encontraba un hombre canoso con su caña de pescar. En su propio mundo. Miró hacia un costado y vio a un joven muy parecido al que se encontraba en el colectivo. Escribía sin parar. Se lo veía muy concentrado. De repente, dejó de escribir y la miró. Intercambiaron miradas, lo encontraba enigmático ‘¿Qué estaría escribiendo?’ pensó Mercedes. Luego, se levantó y se fue con su borrador, como si hubiese visto un fantasma. Se quedó pensando en aquel muchacho hasta que luego volvió a su realidad con Hernán. Se quedó allí unas horas. Luego, se dio vuelta y encontró una carta a su lado. ‘Para Mercedes’ figuraba en el sobre. ‘¡Qué raro!’ Pensó. Abrió y en ella decía ‘Mecha quiero que empecemos a escribir esta historia juntos’. ¿Habrá sido aquel chico que escribía hace unos instantes? ¿Sería Hernán que le jugaba una broma? No podía descifrar quién había sido. Le preguntó al hombre que se encontraba pescando pero negó haber visto alguna persona en los alrededores. Sólo ellos dos se encontraban en la vera del río.
El sol comenzaba a tomar forma y las luces de la ciudad poco a poco se iban apagando. Se quedó un rato hasta que pensó en ir a la casa de Irene a contar lo que había sucedido. Sin dudas, quería ver cuál sería la reacción de su amiga…

(Continuará)

Escrito por @AnImaginaryBoy