viernes, 12 de abril de 2013
Recomendado del viernes: The Cure en Argentina
4/12/2013 08:16:00 a. m.
Recomendado del viernes
El día llegó ¡Por fin! Algunos han esperado décadas, otros algunos años...pero lo importante es que muchos tenemos la oportunidad de ser parte de un momento único hoy. La última visita (algo caótica) fue en el '87 y el temor a que no vuelvan a regresar era inevitable. Pero hoy esos miedos han desaparecido, Robert Smith y Cia. nos brindarán un show de 3hs, repasando su carrera a través de más de 40 canciones. Miles de almas que delirarán al ton y el son de la banda británica. No podemos escribir más, ya mañana con el sentimiento post-recital quizás nos animemos a balbucear las primeras sensaciones de lo vivido. Este es el recomendado del viernes, el recital que uno debe ver antes de morir, un sueño hecho realidad...
jueves, 11 de abril de 2013
Cine: Bienvenido a los 40 (Por Juan E. Tranier)
4/11/2013 11:02:00 a. m.
Cine
Es prácticamente imposible ignorar a Judd Apatow,
todas las comedias que se hacen hoy en día en Estados Unidos, o bien están
dirigidas, o están producidas, o están escritas por él. Ha logrado crear un
imperio que dicta el tono del humor que se hace en la actualidad y todas las
grandes figuras cómicas han trabajado o quieren trabajar en sus producciones
(desde SethRogen y James Franco hasta Jonah Hill, Steve Carrel o Michael Cera,
pasando por Adam Sandler, Will Ferrell o Ben Stiller). Su labor en televisión
es extensa y prolífica, creando las mejores series cómicas que pueden verse
desde hace varios años (entre ellas Freaks
& Geeks, The Critic, News Radio o Girls).
Sin embargo, en cine, sus películas han tenido cierta
disparidad en la taquilla, nunca han sido grandes éxitos, a excepción de Ligeramente Embarazada (Knocked Up, 2007). Es que sus films son
especies raras dentro del humor que suelen manejar sus producciones. Suelen ser
películas que combinan comedia, drama y altas dosis de componentes biográficos,
sobretodo desde el film mencionado. La primer película de Apatow fue Virgen a los 40 (The 40-Year-Old Virgen, 2005), comedia que se medía con las de Jim Carrey,
Will Ferrell o Ben Stiller, por su humor disparatado y escatológico, pero que en
su tramo final mostraba una sensibilidad inesperada y un interesantísimo
desarrollo de los personajes secundarios. Su siguiente película fue Ligeramente Embarazada que ya de movida
contaba los avatares de un embarazo no deseado en personas no preparadas para
traer un bebe al mundo. El humor elevado de tono persistía, pero los personajes
fueron haciéndose cada vez más entrañables y complejos. Ya en Funny People (2009) todo empieza a
ponerse patas para arriba y el drama ocupa un lugar más preponderante. Adam
Sandler interpreta a un cómico híper popular pero algo amargado al que le
diagnostican leucemia, Seth Rogen se encargará de cuidarlo y asistirlo durante
el tratamiento. El humor grueso sigue presente, pero todo está teñido de cierto
cinismo y algo de oscuridad. La película no termina de ser graciosa ni
dramática, está en una nebulosa extraña que la vuelve un objeto de amor u odio,
según quien la mire.
Y llegamos a Bienvenido
a los 40 (This is 40, 2012), otra
comedia extraña que retoma a los personajes secundarios de Ligeramente Embarazada: Pete, Debbie e hijas (Paul Rudd, Leslie
Mann y las hijas reales de Apatow, Maude e Iris [Mann es la esposa de Apatow en
la vida real]).
Como ya dicho en alguna oportunidad, no existe la crítica
objetiva, así que, para no engañarlos amigos, les confieso que soy un devoto
admirador de las películas de Judd Apatow, y que esta reseña está impregnada por
mi amor hacia su obra. Cada vez que me enfrento a alguna de sus películas es
como cuando te reencontrás con un amigo a quien no ves hace mucho; pero un buen
amigo eh, uno al que conoces muchísimo y que en cada reencuentro todo se retoma
desde donde dejaron la última vez que se vieron; donde no hay reproche sino
entendimiento; donde ambos saben, sin hablar demasiado, lo que le pasa al otro.
Es verdad, sus películas no son perfectas, son largas,
tienen baches narrativos y algunos personajes secundarios quedan delineados
algo perezosamente. Pero todo esto está suplido por un enorme amor por lo que
se cuenta y por los personajes principales. Son historias con corazón y, si,
flatulencias y otras excreciones también, pero con sentimientos genuinos y
nobles.
Pete y Debbie cumplen años con poca diferencia de
días, ambos cumplen cuarenta, aunque ella se niegue a aceptarlos. Evidentemente
están cansados y sobrepasados: “hemos
llegado al punto en que no aguantamos nada del otro” dice Pete en un
hilarante diálogo en el fantasea junto a un amigo la forma más “humana” de matar
a sus mujeres y vivir el resto de sus vidas como viudos (algo sensato, ya que
ser viudo puede traer más ventajas y beneficios sentimentales antes que ser
divorciado o separado). La hija mayor del matrimonio está entrando en la
adolescencia y sufre de arrebatos propios de la edad, mientras que la hija
menor es aún una niña y se maneja como tal, caprichosa y desvergonzadamente
tierna. Para colmo, en el ámbito económico no les va tan bien como ellos
desearían o como habían imaginado: el sello discográfico independiente de Pete
no vende lo esperado y se enfrenta a una potencial bancarrota, y una empleada
del negocio de Debbie parece estar robando de la caja.
Bienvenido a los 40 no concluye ninguno de los arcos
argumentales ni las sub-tramas, pero eso es porque la vida es así, las cosas
continúan su curso y nada termina de cerrarse. Podríamos decir que Bienvenido a los 40 es una comedia de re-matrimonio,
en la tradición de las screw-ball comedys
de los 40's, pero no cumple necesariamente con las reglas de aquel sub-género
(matrimonio separado sin hijos, personaje femenino poderoso, roles sexuales
difusos), pero, en cierta manera sí cumple con algunas premisas básicas, esto
es, una pareja ya consolidada y cansada, con problemas económicos y
sentimentales, pero que, hacia el final del relato, eligen permanecer juntos,
porque se conocen, porque vuelven a descubrir que cosas aman del otro y porque,
finalmente, el amor en pareja es aceptar esas diferencias y aprender a convivir
con ellas. Apatow vuelve a abrir su corazón, mostrando sus dudas,
incertidumbres, pero confiando en que la historia que cuenta es universal,
apelando a nuestra memoria emocional y sabiendo que todos hemos atravesado en
nuestras vidas algún momento similar a los relatos de él. Concluyo pues,
amigos, bajando la guardia y declarando mi amor por el cine de Judd Apatow. Y,
claro, por Lost y por Albert Brooks.
This is 40, 2012, 134’, USA, Apatow Productions /
Forty Productions
Dirección:
Judd Apatow
Guión:
Judd Apatow
Producción:
Judd Apatow, Barry Mendel, Paula Pell, Clayton Townsend, Lisa Yadavaia
Fotografía: Phedon Papamichael
Montaje:
David L. Bertman,
Jay Deuby, Brent White
Arte:
Andrew Max Cahn
Música:
Jon Brion
Reparto:
Paul Rudd, Leslie Mann, MaudeApatow, Iris Apatow, JasonSegel, Megan Fox
Sitio oficial: http://www.thisis40.co.uk/
miércoles, 10 de abril de 2013
Artista indie de la semana: Bipolar
4/10/2013 10:26:00 a. m.
Artista indie de la semana, Música indie
Bipolar empieza su vuelo en el 2008, en esos comienzos como trío (Leandro, Nicolás, Leonardo). Luego a los meses se incorpora Lucas, consolidando el grupo, tanto en lo musical como en lo humano.
Bipolar se puede encontrar entre la oscuridad de Radiohead, la simpleza de The Strokes (que no es tan simple), el rock moderno de Muse y Unkle, por momentos acercándonos más al rock de los 70, como Led Zeppelin.
Actualmente nos encontramos presentando nuestro primer trabajo discográfico, “Vol. I”, editado bajo el sello Serial//Música (visitar: soundcloud.com/bipolar-rock). Son once canciones directas, filosas, explosivas, climáticas…
Bipolar es:
Nico Forciniti: bajo y coros
Lucas Gunner: guitarra y coros
Leandro Conde: batería y coros
Leonardo Jiménez: guitarra y voz
Bipolar se puede encontrar entre la oscuridad de Radiohead, la simpleza de The Strokes (que no es tan simple), el rock moderno de Muse y Unkle, por momentos acercándonos más al rock de los 70, como Led Zeppelin.
Actualmente nos encontramos presentando nuestro primer trabajo discográfico, “Vol. I”, editado bajo el sello Serial//Música (visitar: soundcloud.com/bipolar-rock). Son once canciones directas, filosas, explosivas, climáticas…
Bipolar es:
Nico Forciniti: bajo y coros
Lucas Gunner: guitarra y coros
Leandro Conde: batería y coros
Leonardo Jiménez: guitarra y voz
martes, 9 de abril de 2013
El Rayo Verde en el Ciclo Hoy
4/09/2013 10:23:00 a. m.
Música indie
El Ciclo HOY, es una nueva manera de ver un recital desde la comodidad de tu casa, desde un celular o desde donde estés. En este segundo episodio juntaron al cantautor "Chelo Lares", a la cantautora "Noelia Fernandez" representando a su banda "El Rayo Verde", a la ilustradora de historietas "Camila Torre Notari" y al director "Maxi Bearzi", quien además hizo la edición de todos los videos.
Este mini-recital se realizó en la ciudad de Haedo, en una linda mañana de marzo, entre amigos casí desconocidos, en la casa de Jo y Lola "La Maison Boop". También colaboraron; Lola, en la ambientación y fotos, Jo (mi mundo solo) como asistente de cámara y en la toma en vivo y edición de audio.
Un adelanto:
Para verlo completo, haz click aquí: CAPÍTULO COMPLETO
lunes, 8 de abril de 2013
Garabato (Por Gastón Kurepa)
4/08/2013 12:10:00 p. m.
Literatura
Entonces hacemos así, vos te encargas del llamado, pero cómo qué
llamado y cuántas veces. La luz amarillenta apagada que brinda el Gobierno para
cubrir la insatisfacción vecinal de sensación, intermitente faro clase mediero,
se cuela por los agujeros de la persiana y entonces bajala del todo y no porque
tengo calor, que entre la fresca. Las bicicletas bien guardadas y el recuerdo
del casi choque da el pie a las risas más estruendosas y exageradas. En el
paroxismo de la risa, en ese momento en el que los dientes y las caras
deformadas de alegría dan paso a lágrimas aún más alegres, a pesar de que estas
se encuentran muy relacionadas a la angustia, la tristeza y otros males menos
(o más) dolorosos, la luz se apaga y el cuarto absorbe el ennegrecimiento flúor
del cielo (maldita contaminación lumínica dirías).
Ay Marike, Marike, Marike.
Vos sos como Papa Noel, o mi viejo, y menos mal que lo dijiste vos, parece más
apropiado. I always tell the truth, even when I lie.
Lo especial de lo absurdo de la consecución,
del ritmo,
pausado,
muerto
y
final y la prosa que se destroza sin saber qué fue lo que la atropelló, al
igual que la teta gigante del Estado que se realiza cíclicamente
mamoplastíaskeynessianas y neoliberales ad eternum, por el fin de los tiempos,
amén. Once años agrega el iletrado. Con trece lectivos de ciento ochenta,
los números. El reino es la numerología, el trono de la exactitud y del preciso
momento de dejar el engaño de las palabras al engaño de los dígitos. Un código
a otro.
Un, deux, trois, quatre, cinq
Entonces el ring ringringring que cambió y pasó a ser el bramido
del bronce que rompe los oídos y abre los ojos que no quieren madrugar,
enfrentándolos con la vida rutinaria. El acelerado final incongruente y
esotérico. Quiero hacerte la revolución. Allegro ma non troppo. Risas. Bueno,
basta, el llamado y qué llamado otra vez. Sin risas, los momentos pasan y las
cosas van perdiendo su sentido original. El diario publicita una línea de ropa
erótica de encaje junto con el obituario lleno de cruces y estrellas de seis
puntas. Los golpes y arrebatos de tinta negra sobre el papel grisáceo, áspero,
del orden de los pasquines. Viste cómo rompe las pelotas Flavio con lo del
taller, ya me tiene cansado. Tiene la idea fija, déjalo, tal vez hasta le sale bien.
Pero que se vaya a la puta que lo parió.
De repente un camión irrumpe ruidoso, desvencijado, en la noche.
El acoplado, que no es más que una falsa jaula de madera recubierta con una
lona que había conocido una época mejor. En la cabina un hombre real y
tangible, tan lejano como cualquier otra persona pero con una relación casi
dogmática, cuestión de fe, de que los dos somos los mismos, doppelgängers de
compaternidad y durante este instante de realidad, fotografía perfecta, se
sucede en la habitación el discernimiento entre una exégesis, una elségesis y
si vale la pena hacer una pizza con muzzarella y jamón o algo más. Le tengo
miedo a lo desconocido (actuación exagerada, gritar un poco por herencia y
temprana sordera). Ese es el miedo y el peligro, recuerdo una vieja que en
Santa Fe y Suipacha arremetía a los gritos contra una chica que le había pedido
monedas porque, textual, esa negra sucia le había querido robar. Cuando todo se
calmó se acercó a un hombre y le dijo que no, no soy racista, no es el color de
piel, es la mente. Negra. Desconocido. Beware the Jabberwock. De repente el
ataque de las cuerdas, inesperadas en ese momento, trampas de la tecnología de
la aleatoriedad programada. Un recuerdo, una noche confusa en el centro que
derivó en el viaje en colectivo (el 146, Sarmiento fría y deshabitada, de día
hormiguero, de noche el desierto pavimentado) y en un cartel con la leyenda
“Once, barrio de oportunidades y negocios”. Pasando una puerta de vidrio más
parecida al escarnio del abandono sistemático que la semejanza en esa imagen de
aquel estudio de grabación a dos cuadras de Rivadavia. Grande, espacioso, se
podía oler en el ambiente cierta mística, como la llaman algunos desventurados,
tal vez historia para otros. Los nombres en las paredes partenaires de las
fotos que atestiguan porque más vale el recuerdo plasmado, tangible y
observable, ubicable en el tiempo cronológico y tal vez le podemos tirar un
poco de parmesano arriba. Una persona que había trabajado en ese estudio le
contó la historia de un fantasma que aparecía durante las grabaciones de
diversos artistas pero que tenía cierta predilección por las Orquestas de Tango.
Él aseveraba que las notas que el pianista de carne y hueso (como para
diferenciarlo de alguna manera sin tener que recurrir a la palabra ectoplasma,
que siempre termina derivando en cuestiones ectoplásmicas del agrado
terrorífico por palabras particulares que lo obligaban a pensar en ellas, ergo
se distraía de todo el resto) ejecutó durante la grabación eran diferentes a
las que se escuchaban. Ojos cerrados y acto de fe. Uno decide creer, o por lo
menos respetar ciertas historias, tal vez por agrado un fantasma agradable,
musical, es factible (contubernio, concomitante, yanaconazgo). No se sabía el
nombre del espíritu, ni la razón del aparente embrujo sobre el estudio de
grabación.
A fin de cuentas, nunca fuimos tan distintos. No mi viejo, te lo
juro, nuestras vidas se parecían tanto como las cruces en Chacarita.
Esencialmente eramos los dos cultivados de forma autárquica (del griego αὐτάρκεια agrega la Real Academia
Española), enfrentados a una sociedad que no nos mostraba los dientes (ahora
ofrece dulces gruñidos, amenazas al interior, al centro). Entrenados vagamente
en el jazz y en el amor, o algo parecido a eso. A veces era una especie de
posesión, un juego de compra-venta, un Estanciero (y hace mucho ya). Pasame el
orégano, le tiramos un poco ahora y queda increíble te lo juro. La tele se
prende, son of a bitch, qué es eso y seguro que es un western. Vos tenes la
mirada de Clint Eastwood. El pianista no había grabado eso, te lo juro pibe.
Hay que creer, no queda otra. Sobre todas las cosas por esa elección estética
tan airosa de sabiduría barrial, de malevo derrotado por Palermo y que se
volvieron todos putos, acá son todos ladrones y qué me vas a decir a mí que yo
la se lunga.
De repente se rompe el
silencio. Los dos parados enfrentados, uno en cada punta de la habitación (es
espaciosa sin tantos muebles molestos).
Acá las cosas se caen por los chocarreros
En este momento necesito una mano.
Y sabes muy bien que la necesidad
Ya se, tiene cara de hereje
Me se de memoria tus diálogos Clint
Prefiero ser James Dean
No, ya no podes elegir. Sos Clint
A ver, pasame esa bandeja
You’ve got to ask yourself a question.
Do I feel lucky? Well…Do ya punk?
(mira, le encanta cuando hace eso pero sabe que inevitablemente
llegará el momento en que todo pierda la espontaneidad, o por lo menos el ritmo
irregular e intrigante. Un cuadrado. Cuatro por cuatro y se terminó.)
La música siempre es mejor.
Música, melancólico alimento para los que vivimos de amor
Te pido por favor que contengas a tus demonios.
(la vuelta de la oposición, polarización espacial y
habitacional)
¿Me pasas las sedas y los filtros?
Por favor.
De nada.
Tarado.
Por favor.
No more shallwepart y corren los créditos con la misma
tipografía de siempre, swing para las almas tristes. Tiene un ruido
imperceptible, como algo suelto al acelerar, al agregar lo nuevo. Un zumbido
interminable. La cinta que corre infinita golpeando con su látigo, su hidra
proporcional (más en la apertura que en el crecimiento de la cefalea) al aire y
el chasquido cayendo irrefrenable. Controlar a los demonios, qué se cree, me
toma por loco. Me toman el coco y la leche al gato. Los recuerdos de una
infancia difusa y una pre-adolescencia/adolescencia/adultez temprana retraída,
de una timidez de una envergadura notable y una sensación de derrotero
inexplicable y constante. El flujo de eventos con una singular lentitud pero
que hacen efímeros los días.
La amistad con la ciudad, el enamoramiento tardío y el reconocimiento de amante tempestivamente rencorosa, la bicicleta con el motor de la liberación en Avenida de Mayo, recorriendo la historia conservada sin brillo, sólo para unos pocos (turistas en su mayoría, entrar al Tortoni es una batalla cosmopolita). Once: Barrio de oportunidades y negocios, Rivadavia como fiel muestra de la Capital del Miedo (exagerado) las bocas cerradas con labios grises de chapa, el silencio de la ciudad, esa paz que se encuentra en momentos extraños, como puede ser un sótano con bandas o en la Plaza de la República a las cinco de la tarde con el sol cayendo sobre Corrientes. Je suisétudiant de musique. Entonces la oferta y el rechazo con la excusa de la inconexión, del desconocimiento. No es el miedo a lo concomitante, más bien el deseo de preservar la especie, de relevar el sueño fatal del yanaconazgo y los créditos que corren rápidamente mientras el detergente quita la grasa de una pasada. Dientes blancos y firmes en alta definición, ni un diente marrón/negro, ni una dentición perdida y desvariada para el mundo exigente de frontalidad y blancura especial. La orientación vocacional de la vida menos dolorosa, hablar a través del doppelgänger espiritual y mental (sobre todo mental, residente permanente del raciocinio). La ciudad invade las vidas y convierte las distancias en algo enorme e inevitable. Pensar en Bernal, pensar en San Martín o Nueva Córdoba. Da lo mismo ya. Las realidades, distintas capas, algo que no se puede soportar realmente. Se siente la pérdida de lo creído y lo estipulado, los prejuicios (perjurio tácito, la escandalización por la muerte del rey y la forma cómo cuentan en Francia). Perder un día, perder la vida y el tiempo, el bien preciado, el lujo de la aglutinación del ser. Tal vez la vida no sea sólo esto, o tal vez esto sea el máximo, y de todas maneras nunca.
La amistad con la ciudad, el enamoramiento tardío y el reconocimiento de amante tempestivamente rencorosa, la bicicleta con el motor de la liberación en Avenida de Mayo, recorriendo la historia conservada sin brillo, sólo para unos pocos (turistas en su mayoría, entrar al Tortoni es una batalla cosmopolita). Once: Barrio de oportunidades y negocios, Rivadavia como fiel muestra de la Capital del Miedo (exagerado) las bocas cerradas con labios grises de chapa, el silencio de la ciudad, esa paz que se encuentra en momentos extraños, como puede ser un sótano con bandas o en la Plaza de la República a las cinco de la tarde con el sol cayendo sobre Corrientes. Je suisétudiant de musique. Entonces la oferta y el rechazo con la excusa de la inconexión, del desconocimiento. No es el miedo a lo concomitante, más bien el deseo de preservar la especie, de relevar el sueño fatal del yanaconazgo y los créditos que corren rápidamente mientras el detergente quita la grasa de una pasada. Dientes blancos y firmes en alta definición, ni un diente marrón/negro, ni una dentición perdida y desvariada para el mundo exigente de frontalidad y blancura especial. La orientación vocacional de la vida menos dolorosa, hablar a través del doppelgänger espiritual y mental (sobre todo mental, residente permanente del raciocinio). La ciudad invade las vidas y convierte las distancias en algo enorme e inevitable. Pensar en Bernal, pensar en San Martín o Nueva Córdoba. Da lo mismo ya. Las realidades, distintas capas, algo que no se puede soportar realmente. Se siente la pérdida de lo creído y lo estipulado, los prejuicios (perjurio tácito, la escandalización por la muerte del rey y la forma cómo cuentan en Francia). Perder un día, perder la vida y el tiempo, el bien preciado, el lujo de la aglutinación del ser. Tal vez la vida no sea sólo esto, o tal vez esto sea el máximo, y de todas maneras nunca.










